Por: Iván Canelas Alurralde /

La doble moral de la Unión Europea y los Estados Unidos al prohibir la señal y la difusión de las noticias, crónicas, entrevistas y reportajes de RT y Sputnik, sólo para manipular y evitar que la población conozca la otra cara de la medalla en la guerra Rusia-Ucrania, llega a extremos.

La censura a la que acuden estos países, incluso presionando a otros para que retiren de sus grillas en los sistemas de cable a estos medios, sólo aviva el interés de la gente por conocer qué pretenden ocultar, qué no quieren que se conozca.

Menos mal los adelantos tecnológicos actuales posibilitan, a través de otros medios, acceder a la información tanto de Sputnik como RT, si no por la televisión por cable, por celular, internet y otros espacios.

La presidenta de la Comisión Europea justifica su violación a la libertad de expresión y censura afirmando que ambos medios rusos son una “maquinaria de propaganda del Kremlin”. Sin ir muy lejos, ¿qué será pues CNN? ¿y los miles de medios de comunicación que representan sólo intereses del capitalismo y sus dueños?

En realidad, no quieren que se conozca que los ucranianos no permiten, por racismo, que personas negras suban a los trenes y a los buses para que puedan salir de la zona de conflicto. Dan prioridad a los blancos.

Tampoco hablan que desde hace más de ocho años, los ucranianos atacan de forma sistemática a las Repúblicas de Donetsk y de Lugansk. Nunca dijeron que el 2014 quemaron vivos a jóvenes militantes comunistas en la ciudad de Odessa.

Fue un 2 de mayo, cuando los ucranianos y ultranacionalistas prendieron fuego a la Casa de los Sindicatos con los jóvenes antifascistas dentro, provocando la muerte de 48. ¿Dijeron algo estos medios sobre ese genocidio?

Los Estados Unidos volvió a bombardear Somalia, Israel lo hace todos los días contra los palestinos, en Yemen padecen hambre unos 16 millones de habitantes. Nada de esto dicen los medios del occidente, porque saben que, si no hablan de un acontecimiento, simplemente éste no existe.

Esa es la razón entonces del por qué pretenden acallar a los medios rusos y otros de la misma tendencia, entre ellos Telesur. Detrás de todo están, como siempre, los intereses geopolíticos de dominación y la explotación de los recursos naturales.

Los medios occidentales capitalistas tienen miedo a la verdad, crean su propio mundo, aquel que les sirve para dominar a los demás, que les justifica apoderarse de los recursos naturales de otros y que les garantiza la concentración de la riqueza en pocas manos.

La televisión occidental, los periódicos con su cada vez más nula influencia, los medios en general, sobre todo las grandes cadenas, que son influyentes, construyen su propio mundo, uno que nada tiene que ver con la realidad.

Estos medios utilizan a la libertad de expresión sólo para mentir, manipular, distorsionar, conseguir publicidad, someter al débil, al pobre, engañar, ganar votos, en fin, depende que quieren lograr y alcanzar. (Iván Canelas Alurralde, es periodista)

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