Por: Sergio Colque Soldado es economista y docente de la UMSA

Después de dos años desde el inicio de la pandemia ocasionada por la COVID-19, a nivel mundial la tendencia hacia la digitalización de las economías avanzó a pasos enormes, especialmente en la adopción de nuevas tecnologías aplicadas a los pagos digitales como resultado de las recomendaciones sanitarias de evitar el uso del dinero en efectivo o reducir el traslado a los centros financieros y minimizar el riesgo de contagio.   

¿Qué es todo esto tan complicado? pregunta doña Maríaque tiene su tienda ubicada en el popular Mercado Rodríguez de la ciudad de La Paz.¿Qué es lo que hablan estos jóvenes? de banca electrónica y banca móvil, transferencias en QR y pagos sin contacto? me puede explicar que no entiendo nada, me consulta extrañada.

Doña María, además relata que hace unos años, la costumbre en los mercados de abasto para el pago de los productos era con billete en efectivo y se guardaba las monedas para el cambio y al finalizar la jornada ella y sus compañeras tenían que hacerse acompañar con familiares y hasta policías por seguridad. Esta platita bien resguardada tenía como destino pagar a los proveedores de productos, transportistas y otros, termina su alocución la casera.

En el documento publicado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) titulado “Acelerando los Pagos Digitales en América Latina y el Caribe”, destaca que los pagos digitales representan un aspecto fundamental de la actividad económica, la inclusión financiera y el crecimiento empresarial. Además, sería un importante motor del comercio electrónico pues los pagos digitales permiten a personas y empresas efectuar y recibir pagos de forma rápida y segura, lo que contribuye a estimular el comercio.

En este ámbito, los pagos digitales han mostrado una gran aceptación de la población a nivel global. Según las perspectivas, de los organismos internacionales los pagos sin contacto, pagos móviles, pagos integrados en una apps y redes sociales, junto al uso de los códigos QR cobrarán cada vez más fuerza en esta evolución del comercio electrónico.

La pregunta de rigor es: ¿En toda esta digitalización y adopción de nuevas tecnologías en el ámbito de pagos, el Mercado Rodríguez y la economía boliviana están lejos de esta revolución? La respuesta es no. Por ejemplo, de acuerdo a cifras del sistema de pagos publicadas por el Banco Central de Bolivia (BCB), el 2021 se registró un importante crecimiento en el uso de los Instrumentos electrónicos de pago, donde las transferencias electrónicas (realizadas por banca digital) aumentaron 70% en volumen de operaciones con relación al 2020, mientras las transacciones a través de tarjetas electrónicas subieron 41% en cantidad y 36% en el valor procesado, gracias a funcionalidades como pagos sin contacto y la habilitación de compras por internet.

Asimismo, el uso de la billetera móvil se amplió en 16% con respecto al valor procesado en 2020, gracias a la posibilidad de efectuar transferencias hacia y desde cuentas del sistema financiero con el uso de códigos QR, brindando una variedad de opciones a la población para efectuar pagos y transacciones a zonas rurales y periurbanas.

Estos resultados sin precedentes, se explican por la construcción de esta infraestructura del mercado financiero de pagos y una regulación moderna atribuida al BCB, que permitió profundizar el uso de los medios electrónicos de pago en un entorno moderno y seguro. Otro factor relevante, que dio impulso a los pagos digitales en el 2021 fue la recuperación de la economía que favoreció al valor y volumen de las operaciones procesadas en el mercado financiero.

En síntesis, la revolución de los pagos digitales está permitiendo de manera gradual, que la población boliviana pueda efectuar y recibir pagos de forma rápida y segura contribuyendo de esta manera a una mayor actividad comercial que permite una mayor inclusión financiera y crecimiento de la economía.

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